14 sept. 2010

BB

Elliot Erwitt

Lo que divisa la paloma con cierto enojo,
que no es otra cosa que una semejante,
que pasa,
pasa y no mira.


Y que la primera no se explica
cómo pudo ella
alguna vez haberle dado
su loto
a la otra, que no mira.


Impasible, como poco afectada
como histriónica,
como si de un teatro se tratase,
pasaba la otra, que ni mira.