20 jun. 2010

How to quit



…Creo recordar que no solía quedarme mirando a un punto fijo más de un minuto, ni que se me erizase el pelo al ver la sonrisa de una niña, ni entusiasmarme frente a una tela pintada y sin marco de roble. Nunca me había puesto nervioso hablando contigo, ni había vuelto a casa con una extraña sensación tras una preciosa tarde. Por primera vez he pensado de dónde sopla el viento hoy, me he parado a escuchar la ciudad sin que me moleste y he bosquejado frases en el surco de las losas. He olido a jengibre y he conseguido saber algo más de ese 10% que respira sobre el agua helada.


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Aquel chico se lo había propuesto. Sabía a ciencia cierta que era más [mucho más] que una proposición y que lo conseguiría. Solo necesitaba ese empujón que a veces nadie quiere dar, y que suele delegar en el menos indicado. Pero bueno, allí estaba la artillería pesada, un cargamento de palabras dispuesto a derrumbar lo que, de no ser derrumbado a tiempo, tergiversaría en algo nada decoroso: “A veces, chico, los sueños no se cumplen.” La conversación se detuvo por unos minutos. [He went blank]. Después, contestó muy seguro: “Pues sepa de buena mano que el mío sí se cumplirá.”


En esos minutos recorrió con la mente un gran bulevar en toda su superficie [incluyendo árboles], dos o tres avenidas y algunas calles. Todo para volver, de nuevo, al mismo punto.


A veces el sueño sí cabe en la vida. No sabemos nada sobre lo que estamos haciendo ni por qué. Y poco vamos a conseguir gastando nuestros esfuerzos en intentar resolver todo esto en vez de asentir sin más. Es el primer día de verano and it will be lost in time too… To get it over.



** Foto de Robinm.