29 mar. 2010

Let her play


“Lo inesperado siempre nos acecha. Y de todos los regalos expuestos ante mí, ése pensamiento en este momento de mi vida es el más precioso… Y así, volvemos a empezar.”


Gente que piensa que el amor es sólo un invento de mamá natura, en su intento de hacer perpetuar la especie (y aquí nos venimos quedando algo antiguos). También gente que cree que es el disfraz perfecto de algo ensuciado por la tradición, que se llama sexo. Y, por supuesto, quien está convencido de que es lo único; la máxima fuerza que mueve todo; objeto dador de sentido y con sentido en sí mismo, como un neo-dios, vamos. Habrá quien diga que es una putada. Y otros que lo pronuncien aún con más blasfemia. Habrá quienes lo disfruten con antifaz, y quienes se recreen en él para desechar de sí mismos todo el lastre de una vida. Habrá quienes ya hayan perdido la esperanza, y quienes se merezcan haberla perdido. Puede que más de uno diga que es un cuento chino, una historia repelente nacida del coito entre Disney y el Corte Inglés. Rollo idealista platónico, media naranja y mariposas de colores. Habrá quienes lo hayan sabido encontrar en una persona, una guitarra, un perro, un tenedor o una gramola. Y que lo hayan confundido insanamente con la obsesión. También quien aún no lo haya experimentado, o sí, pero no se haya dado cuenta, o no haya sabido darse cuenta. Habrá quienes ni siquiera lo tengan claro y quienes lo reinventan a su modo.


Puede que se esconda tras una llamada, un anuncio de trabajo, un café o un partido de tenis… Quizá sea en el amor donde la estupidez humana alcance su evohé, y donde nuestra propia condición se autodeclare como re-insuficiente; también donde afloren nuestros miedos, o nuestras mayores aspiraciones. Lo cierto es que hay mucho escrito, bailado, rodado, cantado, pintado… y lo incierto es todo; y sin embargo, amor.

18 mar. 2010

Hoy, no escribo yo.



Estoy en un espacio incierto,

En la cavidad de tu boca cuando decides retarme con tu hálito.

Hablamos francés por las noches para no entender nuestros enfados.

Odiamos a los vecinos, pero hemos aprendido a sonreír (les).

Me gusta despertarme por las noches y darte un beso.

Y ver que no te das cuenta pero, al mismo tiempo, por inercia, me coges del brazo y me aprietas.

Odio que me enseñes tu belleza porque sé que la combinación de nuestros cromosomas nunca podrá conseguir unos ojos como los tuyos.

La belleza entre sábanas blancas se transparenta, pero a ti no te importa.

El sonido de tu ducha de las siete es lo único que me hace despertar.
La mampara del baño debe tener un contrato contigo, y ojalá que sea vitalicio.

Déjame notas escondidas y un plano para buscarte. Un rincón en la almohada con tres cosas tuyas.

Déjame un silencio que hable y una palabra que no diga nada.

Un punto suspensivo y tres frases hechas que nos hagan entrar en cólera para luego volver a empezar.

Dame una mañana y cinco minutos.


*Gracias, amiga.

3 mar. 2010

Cuaderno de Viaje I


Una cruz que produce vino, y los pies sangrando. Don Quijote giraba sobre un eje, perseguido por un parque eólico. Clavículas en los árboles. Pechos emborrachados, sin sal. Mañanas precipitadas sin desayunos precipitosos. Segóbriga en auge, con Roma en apogeo. Verdes haciendo el amor con marrones. Marrones ultrajados por rosas: almendros en flor. Una calzadilla a las nubes. Venas y arterias que conectan vidas, experiencia, sueños con amor; ejemplos a lo sumo. Su historia. La del arte. Una fachada irregular y destintada. Costuras descosidas fortuitas, sugerentes. Balas de paja rodando. Ella me da la mano, me la quita… me la ha vuelto a dar.


Terapias sobrellevadas sin más.


Han arañado los cuadros, y esa casa ya no cuelga. Ahora copio, es decir, cito, es decir, un texto, es decir, precioso, es decir, de autora cuyo nombre no recuerdo:


ahora corta surca raya ahora cose y

haz ojales por el haz da puntadas

borda espina clava cinta ¡el alfiler!

tensa tensa y apuntala pum pum

clava clavo alambre espina calla calle

esquina doblas ¿ves? doblas la espina

magritte ¡zas! ¿qué ves? ¿cara o velo?

rostro hueco nadie oval vélo velo

blanco velo negro boda luto gasa

encaje tul quién eres tú para

hurgar en la herida cruzarte la

cara ponerte donde el haz el

envés toma nota apunta puntea

pespuntea y apuntala un enjambre

de alambre haz ojales por el haz

¡ojo! caja mortaja cal y grafía vélo

por delante y por detrás vélo

misterio del velo del derecho y

del revés ¿no ves? ven y ponte

aquí para verlo ponte pestañas

transoceánicas para salir esta noche

Au revoir, Alehop


Llueve sobre mí. Dulce. De mayo. De olvido.


Ojalá pudiera enfundar el tenedor (ese que me persigue) y clarvárselo a la carretera (esa sobre la que camino), hasta que se retorciera, sangrara y desapareciera, tan solo dejando su antiguo surco. Unos zapatos nuevos, y empezar a caminar “de una vez por todas y en paz y basta.”


En un flash aparece un cardiograma tremendamente caótico, que no habla más que de capilares reventados que culminan en un fatídico infarto. Ha sonado un platillazo, bien sea por gloria o lo contrario. Yo también pienso que es positivo. Un travelling que viaja y termina, por suerte, rápido.


Ahora sólo puedo echarme las manos a la cabeza cuando me hablan de las letras escritas sobre las patas de una araña que regenta el trono de una retorcida reina. Una sombra felina que se proyecta sobre un muro de contención de lo que aconteció en un sitio poco común, un año poco común, cuando un chaparrón poco común lo inundó. 2009 es agua de lluvia ya muy pasada, que no ha sido más que el pretexto de una historia que está por contar; un río que se está haciendo a sí mismo, sin desbordar. De olvido, pero a la vez no; dulce, en mayo... Literatura en vida, o vida en literatura: ahora… sólo literatura.